PONENCIA

DOCUMENTOS

EL CUERPO, MAS ALLÁ DE UN ENVOLTORIO CARNAL. POSTMODERNIDAD, BINARISMOS E IN-CORPORACIONES

Ildefonso Godoy Lorite
Trabajador Social. Servicio Andaluz de Salud
Presentación
(pdf 1,9 MB)
Toda persona se manifiesta con y a través del cuerpo. No sólo físicamente realizando movimientos natural o reflejamente, sino que también nos emocionamos, sentimos, enfermamos, pensamos, sudamos, envejecemos, comunicamos, reímos… Todo en y desde el cuerpo. Parece, pues, lo más pertinente, pensar en el cuerpo como locus integrador o categoría de análisis privilegiada desde donde aprehender cualquier manifestación problemática de la persona; desde la que considerar cualquier expresión de malestar; desde donde comprender los efectos estructurales en nuestro cuerpo vivido, desde donde abordar nuestra capacidad de agencia, entendida esta como capacidad de acción para la transformación o el cambio.
Pero esta pertinencia no siempre ha sido tan evidente. Las tradiciones de fundamentación epistemológica o de creación de conocimiento, han sido menos integradoras, anclando su matriz hegemónica en dicotomizaciones excluyentes basadas en dualismos mente-cuerpo, naturaleza-cultura… Su base la podemos situar en el dualismo ontológico de Platón, en el repudio de los sentidos y del cuerpo en pro de la salvación del alma en la tradición aristotélica y en la consagración definitiva de la ontología cartesiana de la modernidad, basada en el dualismo mente-cuerpo en correspondiente jerarquía distribuidora de legitimidades y exclusiones, consagrándose así lo que puede considerarse normal(izado) y lo a-normal, lo posible y lo que no lo es, lo permitido y lo prohibido. Ello también permea en la circulación sexo-género posible: cualquier posicionamiento que se aleje de esta doble, binaria y dicotómica equivalencia se alejará del terreno de lo posible, de lo permitido. Sin embargo, este sistema dicotómico encuentra sus fisuras ante la emergencia de alternativas identitarias que escapan a esa ecuación natural(izada).
Echar un vistazo a las aportaciones de las Teorías Sociales contemporáneas que agrupamos como Postmodernas, contribuye a agitar los cimientos de los sistemas binaristas, excluyentes, fijos, rígidos, inmutables, sólidos de la Modernidad, en pro de lo híbrido, líquido, flexible, integrador, que dé mejor cuenta de la realidad multidimensional que somos. Si nos centramos en el proceso salud-enfermedad, no podemos dejar de escuchar las aportaciones de Foucault, Illich, Elias, Derrida, Deleuze, Merleau-Ponty, Goffman, Turner…, y más actuales Braidotti, Haraway, Bourdieu, Csordas, Butler, Esteban…, para situar aquélla como el lugar común de la interrelación del ser físico-psíquico y el mundo social y político, ambos imbricados en el cuerpo, in-corporados (embodiment). Proponemos escuchar posiciones desde miradas dialógicas, complejas, interactivas y críticas en los acercamientos a los procesos salud-enfermedad, poniendo a la salud y a los determinantes sociales en estrecha relación. Tal abordaje de la salud implica reconocer, como propone Lurbe, las relaciones entre el soma, como dimensión biológica de la diferencia, y el cuerpo como dimensión socio-política de la desigualdad. Esta última dimensión es forjada socio-cultural e históricamente bajo prismas epistemológicos basados en lógicas de alteridad: toda identificación expulsa su afuera constitutivo para que aquella tenga sentido, lo que coincide con lo correcto-permitido-normativizado… y su correlato: incorrecto, no permitido, abyecto…

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