TALLER

DOCUMENTOS

TALLER DE TANGO INTROSPECTIVO. DIÁLOGO CUERPO A CUERPO

Susana Sachetti
CBT
EHABE - Euskal Herriko Analisi Bioenergetikako Elkartea
Colaborador: Jesús Fernández
<>
Creo que la clave esencial del tango y su mayor dificultad y riqueza está en la comunicación cuerpo a cuerpo y en la escucha sutil, propiocetiva y exteroceptiva. El Tango abre una puerta a la libertad, porque ayuda a desarrollar capacidad de comunicación, de coordinación y destreza en el movimiento, ayuda a construir un esquema corporal, desarrolla la percepción y facilita un encuentro con el otro, rompe automatismos, obliga a reflexionar sobre sí mismo sobre todo cuando algo no funciona, y enlaza a la pareja hacia la resolución compartida. Es divertido, frustrante, placentero, emocionante, erotizante, nos conecta con la creatividad y el placer del movimiento... Y es compartido, no solo entre dos, también en el espacio social. Interpretar el tango es crear con el otro desde la intimidad, es un diálogo sensible en el que se disuelve y se materializa en un solo lenguaje la identidad de dos, la sensualidad , el arraigo, la música y la belleza que deviene de ésta armonía. El tango es una decisión que recoge la pareja y la vincula profundamente, un homenaje al encuentro poético que permite conocerse y crear el espacio del nosotros sin ideas, es aquí y ahora más que nunca porque cada instante es único y nuevo. Obliga a conocerse, a definirse, a sentirse, a estar presente dentro de sí mismo y a la vez en el diálogo que se genera. Comienza en el enraizamiento personal, en la conciencia de sí mismo y alcanza toda su riqueza en la creación compartida y desde su íntimo abrazo.

El cuerpo habla
La manera en que hemos organizado nuestras defensas construye nuestro cuerpo, nuestra forma de movernos y de relacionarnos. Lo mismo que la interacción se complica el gesto se condiciona. Disponemos de automatismos, nos protegemos en ellos, definimos prejuicios respecto del otro, organizamos las preguntas y las respuestas y en el momento de acercarnos al otro, en el intento de comunicarnos, plantamos entre "él y yo" toda la carga que arrastramos de nuestra historia. Condicionando la repetición del desencuentro. Todo este material se plasma en la danza del tango, el lenguaje del cuerpo habla desde sus propias palabras, metáfora de la intimidad entre dos personas y de los "juegos" de relación aprendidos. La intimidad del abrazo tanguero, la naturaleza improvisada de sus movimientos y la necesidad de coordinarse entre sí y en el espacio social ponen en juego las capacidades e incapacidades que arrastramos del pasado, las carencias , la manera en que hemos aprendido a defendernos. Se lee en la postura de cada persona, en la manera de aproximarse al otro, en la manera de bailar y de abrazar y en las dificultades que surgen en la relación con la pareja de baile, tanto en los encuentros y desencuentros que se producen como en el modo de intentar resolverlos y en el lugar que el placer y la alegría ocupan.
El nosotros esta hecho entre dos
El tango bailado pide a cada persona un desarrollo sensible de la capacidad de escucharse interiormente, una conciencia corporal, una construcción del propio eje y disponibilidad de movimiento y de su coordinación. Es el aporte que el individuo hace al vínculo con la pareja de baile, apoyada en la relación fluida y consistente consigo mismo.
La presencia frente al cuerpo del otro y la transmisión del movimiento lo mismo que la escucha requieren de un estado de activación y receptividad en el que los límites entre el uno y el otro han de estar claros. Cada bailarín ha de hacerse cargo de su propio cuerpo al mismo tiempo que desde su rol, masculino o femenino atiende a la ideación y transmisión del movimiento y a la receptividad y recreación del mensaje, formando entre dos una gestalt, algo más que la suma de las partes en la que visualmente es difícil distinguir en quién se origina el movimiento y que permite la interacción en el plano del otro . Es un diálogo que se inicia tanto desde el enraizamiento en el suelo como desde la experiencia de apego y se concreta en la transmisión del movimiento a través del abrazo para volver a dibujarse en el suelo y en el espacio existente entre los cuerpos y entorno a ellos.

El abrazo
Del mismo segmento que se desarrolla el corazón se desarrollan los brazos, lo que nuestros brazos expresan habla de nuestro corazón, de las experiencias afectivas que hemos vivido y de las huellas que han dejado, si hemos aprendido a protegernos evitando el contacto íntimo, o a dominar en las relaciones, o si somos dependientes la conexión al bailar será más o menos accidentada ya que la organización tónica y motriz construidas se interpondrán al abrazo tanguero, imponiendo los matices de la realidad psíquica personal. Como en la vida, en el tango se requiere que el abrazo sea flexible, tan pronto será muy cercano en un contacto intenso con el pecho del otro, como necesitará una mayor distancia para realizar ciertos movimientos que requieren más espacio, el cambio necesita que la continuidad del abrazo no se rompa para que no se interrumpa la transmisión del movimiento y si este abrazo es interrumpido intencionalmente porque en la danza surge un movimiento que lo requiere el contacto ha de mantenerse desde la actitud corporal, el movimiento, la musicalidad compartida, la mirada... Haciendo que la pareja permanezca vinculada mientras sus miembros se acercan o se alejan para crear el espacio necesario entre los dos, el espacio en el que la danza se concreta. Es el espacio de diálogo corporal en el que cada uno se expresa a sí mismo y lo que está sucediendo en el vínculo.

Metáfora permanente de la relación de pareja, el tango nos emociona, nos enseña, nos confronta y nos guía desde el cuerpo hacia la construcción de una relación más equilibrada y libre, llena de complicidad y de gozo durante el proceso de intentar conquistar su belleza y de rozar su poesía, basada en el más profundo encuentro. Nos dice Ignacio Lavalle Cobo, Psicoanalista Junguiano, en su libro "El tango, una danza interior": "...nos lleva más allá de una forma poética o musical artística, nos remite a un encuentro con el otro en su forma más placentera y deleitante, nos invita a conocer y respetar ese encuentro de forma consagrada. Es volver a las formas básicas, primitivas, primarias (en lo evolutivo hacia el encuentro con el otro) de comunicación de amor: el contacto físico, el abrazo. De nuevo, es la vuelta al vientre materno; discerniendo este retorno en su doble aspecto: uno como regresivo e imposibilitante de acceder al mundo sólo, y el otro como plena fusión taoísta con lo uno primordial ...en tiempos donde reina la individualidad y el desapego más lastimoso..."
El tango, como danza, es y ha sido desde el comienzo de mi aprendizaje, y para mi asombro, un camino de conocimiento y crecimiento que por un lado me permite constatar en mis dificultades tanto como en mis cualidades las huellas de mi historia afectiva, ha sido (es...) un problema parar mi cabeza pensante, mi tendencia a la fusión, las dificultades de autoafirmación en mi derecho a existir, la vergüenza, la necesidad de agradar... Y he encontrado en el tango un espacio de trabajo, un laboratorio en el cual consolidar cambios profundos que me han llevado a sentirme más sólida, más construida, más tranquila y mucho más alegre. Vivir la experiencia de comunicación cuerpo a cuerpo, de canal abierto en el que todo circula y la armonía se instala y más aún crea belleza, nos coloca en una vivencia profundamente espiritual desde la más enraizada presencia corporal. Buscamos la libertad de movimiento, que para nosotros, Analistas Bioenergéticos, consiste en deshacernos lo más posible de los condicionamientos históricos instalados en nuestro psiquísmo tanto como en nuestra realidad corporal. El tango como danza creada desde la relación de la pareja nos confronta a nuestras prisiones y a nuestros fantasmas y al mismo tiempo nos encamina hacia una salida en tanto que nos ayuda a construir un cuerpo libre de automatismos y una escucha compartida que no acepta interferencias porque sólo cuando se consagra la individuación se alcanza la unión verdadera.

El Taller propone una experiencia para conectar con la belleza de la escucha y nuestro profundo sentir a través del abrazo tanguero y de su danza, reuniendo el corazón y las piernas mientras el pensamiento se entrega a la creación en pareja y a todas sus dificultades. Es una expedición para adentrarnos en el mundo de "los dos" y construir el espacio del "nosotros" en el contexto del ritual tanguero. Exploraremos nuestras sensaciones y sentimientos valiéndonos del tango, de la creatividad y de la reflexión compartida

(subir)